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El Rincón

El laberinto del Fauno

El laberinto del Fauno

Como ya hizo con El espinazo del Diablo, Guillermo del Toro (Guadalajara, México, 1964) vuelve a situar una obra suya en la posguerra española.

En esta ocasión, nuestro trágico periodo le servirá como base para retratar una realidad cruel desde un punto de vista inocente: los ojos quiméricos de la niña protagonista.

 

El director mexicano nos sumerge de lleno en un cuento de hadas para adultos, lugar donde da rienda suelta a su desbordante imaginación, desembocando en una mezcla del género fantástico con una historia trágica y realista. En este peculiar enfoque reside principalmente su originalidad.

 

La historia gira en torno a Ofelia (Ivana Baquero), una niña de 13 años, que se traslada con su madre (Ariadna Gil), convaleciente a causa de su  avanzado embarazo, a una residencia rural situada en el norte de la Península. Allí, su nuevo padrastro, el capitán Vidal (Sergi López), encabeza un pelotón que combate a los maquis de la zona.

 

 El Capitán es un personaje obsesivo y desequilibrado; desde el primer momento hace patente su resquemor hacia Ofelia y su desmesurado interés por su futuro descendiente.  Ofelia, descontextualizada, comienza a desarrollar un mundo imaginario que se va convirtiendo, poco a poco, en un preciso reflejo de las zonas más oscuras de su entorno inmediato. En ese universo interviene un  fauno, que le propone tres pruebas que debe cumplir para volver a ser la princesa de un mundo subterráneo La fantasía de la niña acaba siendo una válvula de escape de la tenebrosa realidad.

 

Guillermo del Toro ha dirigido una obra inteligente, profunda y mágica que acaba conmoviendo al espectador tocándole su fibra más sensible.

Estamos ante una  película con una imaginería visual excelente: pensemos en el fauno, o en ese curioso personaje que devora niños y hadas y que tiene los globos oculares en las manos en lugar del rostro. La escena en la que se merienda a un par de hadas recuerda al cuadro Saturno devorando a sus hijos de Goya.

La historia fantástica nos retrotrae a películas ya clásicas del género como Dentro del Laberinto (Jim Henson, 1986) o a una nueva revisión del cuento de Alicia en el País de las Maravillas.

 

Si de algo se le puede tachar a El laberinto del Fauno, aparte de muchas escenas algo gores  –Del Toro parece recrearse en lo viscoso (recordemos Mimic, 1997) un pelín más de lo que hubiera sido lo políticamente correcto…-, es el de presentar unos personajes demasiado maniqueístas: los nacionales son malísimos, mientras los republicanos son, sin ninguna excepción, completamente heroicos. La disculpa está en que en un cuento tiene que haber buenos y malos, y resulta más fácil ponerse del bando republicano, con ideales democráticos en busca de libertad, que identificarse con los franquistas que defendieron una dictadura que ahogó todo tipo de libertades.

 

Otro aspecto chocante es el del acento rural y espaciado de Maribel Verdú; no logro relacionarlo con ninguna región de la geografía española, parece una mezcla entre asturiano y aragonés que no termina de convencer en absoluto. Aunque nunca se concrete el emplazamiento, sabemos que está ambientada en el norte de España. Lo más probable es que sea la parte septentrional aragonesa, ya que hacen una referencia a Jaca, y es uno de los sitios donde los maquis tuvieron más importancia.

 

Anécdotas aparte, El laberinto del fauno es una de las obras más redondas de Guillermo del Toro, y una firme candidata a estar nominada en la categoría de Película de Habla no Inglesa de los Oscars.

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4 comentarios

el de los coches -

no se me ocurre nada mas que decir...jilipollas !

Anónimo -

cacahue cacahue, como taburres en el curro peazo cabron, jaja!

cacahue -

Sólo ha faltado una nueva colobaración de Santiago Segura con el director y nos queda una película arquetípica de la España de ayer con la de hoy.

raulillo -

Candidata a los oscars?? Nooooooooo. Antes va Almodóvar, jeje.
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