El Rincón

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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2007.

03/01/2007

Los cimientos del zócalo de la Torre del Agua comienzan a tener forma

La Torre del Agua, como el resto de edificios de la Expo, poco a poco va tomando cuerpo. Por el momento, en la fotografía observamos los cimientos del zócalo, lugar donde se erigirá la mencionada torre.

El diseño arquitectónico corre a cargo del experimentado Enrique De Teresa (Valladolid, 1949), que ya participó junto a Rafael Moneo en la realización Museo de la Ciencia de Valladolid y en la ordenación del Castillo de Fuensaldaña para sede de las Cortes de Castilla y León.

 La planta zócalo tendrá forma poligonal, como de gota de agua, y será uno de los pabellones temáticos junto al Acuario y el Pabellón Puente. Se trata de una planta expositiva que albergará la exposición “Agua para la vida”. En ella se nos destacará el agua como elemento de vital importancia y señalará la dependencia que el planeta tiene sobre ella.

El pabellón se desarrollará en altura al añadírsele una torre acristalada y transparente de unos 73 metros, que posibilitará la observación panorámica del lado oriental de la ciudad. Su verticalidad romperá la monotonía horizontal del resto del recinto de la Expo. Este cuerpo de vidrio en su exterior “busca una percepción singular, dinámica y diversa desde distintos puntos de vista”, aseguró en su última entrevista De Teresa.

Por otra parte, el interior imitará la suspensión propia de un medio acuoso y fluido. El desplazamiento interno de los visitantes se realizará por medio de rampas mecánicas ascendentes y descendentes con un recorrido marcado. “Queremos que la Torre del Agua sea tomada como un referente urbano de esta ciudad”, señaló el célebre arquitecto.

03/01/2007 00:08 Autor: undivanparalaconversacion. Enlace permanente. Tema: Expozaragoza2008 No hay comentarios. Comentar.

09/01/2007

Ponche de ácido lisérgico de TOM WOLFE (EDITORIAL ANAGRAMA, S.A. 2006)

Dicen que si uno recuerda los sesenta es porque no los vivió. Pero, afortunadamente, Tom Wolfe (Richmond, Virginia, 1931) estuvo ahí, libreta en mano, para relatar las aventuras y desventuras del revolucionador psicodélico Ken Kesey y su séquito de Alegres Bromistas.

Kesey fue uno de los personajes míticos del underground de la época; un beatnik que en 1960 ya había publicado una novela de culto, Alguien volo sobre el nido del cuco. Dicha obra reflejaba las experiencias de su época universitaria en las que se ofreció como voluntario para experimentos con drogas psicodélicas. Era la época en que los psiquiatras californianos ensayaban con las nuevas drogas para lograr resultados de euforia con sus tropas en la guerra de Vietnam.



Ken Kesey, 1967


En Ponche de ácido lisérgico asistimos a la conversión de Kesey, que pasa de ser un respetable escritor de éxito a transformarse en un entusiasta del LSD; un líder mesiánico de una cuadrilla de seguidores autodenominada los Alegres Bromistas, con la que compartía devoción por el sexo libre, las comunas y los alucinógenos.

 Somos testigos de sus vaivenes por los EEUU, de costa a costa, a bordo del famoso autobús escolar apodado Further (Más allá), decorado con pinturas fosforescentes que recreaban una atmósfera alucinógena, como si al famoso pintor flamenco El Bosco le hubiera dado por pintar graffitis.

Neal Cassady, el anfetamínico protagonista de la obra En el camino (1957) de Jack Kerouac, era siempre el encargado, a modo de guía turístico hasta arriba de speed, de su conducción por la tierra del Tío Sam. Dichas excursiones psicotrópicas acabarían convirtiendo al autobús en un símbolo de referencia del movimiento Hippy.

 

 “O se está dentro del autobús o se está fuera de él”, esa era una de las máximas de Kesey para señalar la importancia de esos viajes. Su principal misión era llamar  la atención de los ciudadanos en las grandes ciudades; se les quería hacer ver que había todo un mundo por descubrir; que la humanidad hacía un uso muy limitado de su actividad cerebral y que otro estilo de vida mucho más solidaria y feliz era posible

La ideología calará con fuerza en lugares emblemáticos como la prestigiosa universidad de Berkeley que hará que se extienda como la pólvora, se produzca un efecto bola de nieve y se agigante hasta convertirse en un fenómeno de masas. Algo que podríamos denominar como contracultura pop.


El Further, el autobús de los tripis

 “Todos nosotros tenemos gran parte de nuestra mente cerrada hacia el exterior. Estamos cerrados a nuestro propio mundo.  Y estas drogas parecen ser la llave de las puertas que nos cierran”, proclamaría Kesey.  

De este modo, sin abandonar nunca el tono de apertura mental, Wolfe describe con maestría las Pruebas de Ácido: grandes eventos de experimentación con las drogas lisérgicas donde se reunían  miles de jóvenes. Desde nuestra perspectiva actual, el fenómeno se puede considerar como un  preludio de lo que sería la cultura del éxtasis y las raves dos décadas después.

Todo un retrato de  una época en que el LSD todavía no había sido ilegalizado; una época en la que la juventud, animada por estas invitaciones expandidoras de la psique, comienza a darle a las drogas un uso  recreativo que tiene su punto álgido en el llamado Verano del Amor, evento realizado en el distrito Haight-Ashbury de San Francisco, donde miles de jóvenes, que compartían la filosofía de estar dentro del autobús, se desataban libremente en frenesí a merced de una experiencia social nueva.

A través de los diversos pasajes aprendemos quienes fueron los Grateful Dead, pioneros del Rock Psicodélico, anteriores a Janice Joplin Jefferson Airplane y los festivales Woodstock; describe el colocón que supuso la asistencia de los Bromistas a  un concierto de los Beatles en San Francisco; la  habilidad para acercarse a los temidos Ángeles del Infierno, grupo extremadamente violento con el que lograron empatizar…

Con esta obra, Wolfe escribió uno de los pilares básicos de lo que se denominó el Nuevo Periodismo; término que él mismo acuñó para resaltar la originalidad de este tipo de obras que mezclaban la precisión periodística y el lirismo novelesco. Género rompedor que se extendió a gran velocidad, y que también cultivaron ilustres como el periodista gonzo Hunter S. Thompson y Truman Capote.

Aparte de su originalidad, otro de los aspectos más importantes es que Wolfe se convierte con esta forma de narrar los hechos reales en el auténtico portavoz de la contracultura. “Fue para el movimiento hippy lo mismo que ‘Los Ejércitos de la noche’ (1967) de Norman Mailer lo sería para el movimiento protesta por la guerra de Vietnam”, señalaría C.D.B. Bryan, crítico literario del New York Times.

 El estilo de la obra es ágil y en ocasiones desmadejado con párrafos entrecortados llenos de puntos suspensivos, concuerda con el carácter en muchas ocasiones paranoico de los personajes que desfilan ante nuestros ojos. El trazado de su perfil es tan logrado, que consigue que nos sintamos como un personaje más del autobús testigo de todo lo que está sucediendo.

La recreación de la realidad subjetiva de los protagonistas es ocasionalmente interrumpida por la inclusión de un narrador en primera persona impersonal y objetivo en una curiosa mezcla. Esta infrecuente primera persona cambiante crea los fundamentos dinámicos entre el subjetivismo y el periodismo en esta novela, otro de los factores más interesantes que ofrece. La constante reincidiencia en la descripción de viajes lisérgicos acaba convirtiéndose en algo cansino dada la longitud de la obra, casi 450 páginas.

El autor acaba transformándose en un auténtico mediador entre la cultura del ácido y el mundo exterior de la misma forma que actúa como intermediario entre el periodismo y la literatura.

14/01/2007

ENTREVISTA A DANIEL GASCÓN

"La literatura me ayuda a entender las razones de los demás"




Daniel Gascón (Zaragoza, 1981)  es un joven escritor
 con inquietudes en el ámbito de la traducción y del guión cinematográfico. Curtido desde muy pequeño en el mundo de la literatura –su padre es un reconocido escritor-, acaba de ser publicado su segundo libro de relatos, Fumador Pasivo (Xordica, 2006). En los cuentos de dicha obra  explora las relaciones de amor que se viven en la adolescencia, ambientados generalmente, en facultades universitarias, y relatados con gran naturalidad y soltura. Son narraciones llenas de experiencias propias ficcionalizadas. Entre sus proyectos inmediatos destacan la realización de su primera novela; la traducción del inglés de una biografía de Antón Chéjov, y un guión de la mano de Jonás Trueba.

 

¿Cómo lleva lo de ser hijo de escritor?,

 

En mi familia se respiraba literatura por todas partes y, quieras o no, eso condiciona a la hora de formarse. Mi relación con las letras se convirtió en  algo normal; algo a lo que uno recurría en sus horas libres. Mi padre es a la vez mi primer crítico y consejero, tiene unos gustos muy abiertos, y en sus aproximaciones a mis textos no intenta corregir para que cambie mi estilo, sino que lo intenta a la manera de un crítico para que trate de mejorar el mío propio.

Cuéntenos como se desarrolla su vocación.

Empecé en mi adolescencia escribiendo novelas de aventuras muy largas, ambientadas en épocas indeterminadas que nunca terminaba. Más adelante tuve una época de cinefilia intensa. Finalmente me decanté por los relatos, porque eran un terreno mucho más personal con plenos derechos para hacer y deshacer. Los guiones de cine me encantaban, pero en ellos, uno no es tan libre, ya que en su elaboración participa mucha gente y la obra se va desapegando de uno mismo.

  ¿Cuál fue el detonante para que con tan sólo 20 años se publicara su primer libro de relatos, La edad del pavo (Xordica, 2001)?

Mis obras se basan en experiencias vitales; en su hilo argumental intercalo personas que yo conozco y  a las que doy voz. La necesidad de contar historias sobre cosas que he vivido me impulsa a  hablar de la adolescencia. Sus vivencias y sus vaivenes son tan caprichosos que hacen que me motiven a convertirlo en eje central de mis relatos. Podemos decir que la literatura me ayuda a entender las razones de los demás.

 

A la hora de publicar su primera obra, ¿tuvo muchas dificultades?

 

Conocía el ambiente literario, y le mandé el manuscrito de “La edad del pavo” a Chusé Raúl Usón, fundador y propietario de la editorial Xordica. Le gustó y me lo publicó. A raíz de eso, con mi segunda obra tuve más facilidad. No se puede hablar de favoritismo, ya que Xordica es una editorial con mucho criterio, y nunca les ha temblado la mano a la hora de rechazar obras de escritores mucho más consagrados.

 

¿Nunca pensó en acudir a una editorial nacional?

 Es un proceso mucho menos rápido y más complicado. Además, tampoco influye para que la obra tenga  más eco y más lectores. Me muevo en un ámbito que se basa en el boca a boca. 

Obras que le han marcado a la hora de escribir. 

En mi primera etapa comencé con Rudyard Kypling,  R. L. Stevenson, G. G. Márquez; de este último no entendía nada en aquella época  pero me fue enganchando con el tiempo. El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, me marcó especialmente por el momento en que lo leí: me hallaba en mi pueblo en estado febril; también Coetzee, Philiph Roth, y, generalmente, obras de iniciación y de relaciones entre adolescentes. 

Háblenos de sus proyectos futuros. 

Estoy preparando con Jonás Trueba el guión para un largometraje, a la vez  que traduzco una biografía de Chejov  y, por último,  estoy comenzando mi primera novela. 

¿Podría adelantarnos algo de ella? 

En esta ocasión prefiero ser supersticioso y optaré por no hablar nada de mi novela.

¿Influye que usted sea traductor en su estilo literario?

 

Entender la sintaxis de las oraciones me ayuda a jugar con las construcciones. Siempre me han gustado los idioma, y no creo que me empobrezca el estilo o que cometa fallos en el orden de las palabras como les pasa a otros.

.

Sus obras tienen poca retórica y ornato, ¿prefiere el lenguaje del cine o el de la novela?

Me quedo con la novela. En ella, uno toma todas las decisiones; en el guión cinematográfico, este aspecto  escapa de mi control al tener que participar más personas en su elaboración. Me encanta tener una buena voz narrativa; que se le pueda dar un tono, algo parecido a una canción.

 Autores que admires.

Saul Bellow, Martínez. de Pisón, Antón Chéjov,  Vladimir Nabokov…

 Para escribir, ¿se necesita talento o instrucción?

Con el talento se nace pero hay que alimentarlo a base de trabajo. Hay que tener cualidades pero, a su vez, hay que trabajar mucho para ir cogiendo maestría.

  ¿Qué público desea como lector?

No me dirijo solamente a un público adolescente por la temática de mis obras, sino que busco un público de cualquier espectro de edad con algo de capacidad reflexiva.

 ¿Cómo se aficionó al mundillo del cine?

Me encantó la película Los peores años del nuestra vida de David Trueba. Se lo comenté, y éste me invitó a ser figurante en la La buena vida. Ahí es donde conocí a Jonás Trueba, sobrino de David.

 ¿Qué opinión tiene sobre la traducción?

Un buen traductor es buen lector que se da cuenta de todo. A mucha gente le gusta criticar la traducción diciendo que si puede la evita, y se decanta por el texto original, pero la realidad es que si no existiera la traducción no existiría la cultura. El deber de un buen traductor es ajustarse lo máximo posible al texto original, tener fidelidad, y no embellecerlo nunca aunque uno sienta tentaciones. Aunque es la que pagan peor, admiro la traducción literaria.

.¿Se puede vivir de la literatura  decentemente en este país sin ser una gran estrella con mucho tirón en sus ventas?

 

En mi caso si que vivo de ella, pero además, como ya he resaltado, la completo con trabajos de traducción y también con guiones cinematográficos. Simplemente, hay que tomársela en serio. Para vivir holgadamente recomiendo hacer extras, como participar en suplementos literarios o en columnas periodísticas. Hay que ir metiendo la cabeza poco a poco en el ambiente literario e ir a presentaciones de libros.

 ¿Cómo se ve dentro de diez años?

Espero seguir viviendo de la escritura en una ciudad  de más de medio millón de habitantes. En las ciudades pequeñas la gente no goza de esa intimidad necesaria, incluso utiliza el coche en distancias cortas para no tener que saludarse. En una ciudad encuentras más intimidad, más oferta cultural. No descartaría vivir en una gran ciudad extranjera.

 ¿Cómo ve la escena literaria actual en Aragón?

Con gran optimismo. Actualmente, Aragón goza de buena salud literaria. Estamos en momento de muchos lectores, escritores, editoriales.... Un momento muy bueno, con autores reconocidos como Cristina Grande, Ismael Grasa, Felix Romeo...

 Si no hubiera sido escritor, ¿Qué le hubiera gustado ser?

¡Astronauta! No, es broma. Probablemente, si me hubiera seguido gustando la lectura, me hubiera dedicado a ser profesor de literatura.

 

 

29/01/2007

MARIA ANTOINETTE (2006)

Dirección: Sofía Coppola.

Intérpretes: Kirsten Dunst, Jason Schwarzman, Marianne Faithfull, Steve Coogan.




"Si las masas no tienen pan, pues que coman pasteles"

Maria Antoinette de Sofia Coppola ahonda, al igual que en sus dos películas anteriores, en los problemas de incomprensión o adaptación de la protagonista ante un mundo represivo:

  Ya en  Las Vírgenes Suicidas, las hermanas adolescentes Lisbon, entran en conflicto con una atmósfera opresiva católica que les impide realizar sus anhelos vitales, para acabar, una por una, suicidándose; en Lost in Translation, Charlotte, una mujer joven casada en viaje de negocios por Japón, se muestra completamente descolocada en esa extraña tierra en la cual termina buscando nuevas vías para salir a flote; y por último, la vida de María Antonieta, extrovertida jovencita cuyas ansias vitalistas chocan con la rigidez impuesta de ser la futura reina de Francia. Versalles es, en este caso, quien le cierra cualquier realidad externa, por lo que  acaba refugiada en un universo hedonista sin límite para el capricho.

Por lo tanto se deduce que la mujer, en las obras de Coppola, está inserta en un mundo que le utiliza, exprime y saca jugo, pero éste, a su vez, no sabe como valorarla o entenderla. En el lado contario, los hombres que circulan suelen ser sexualmente pasivos y tristones. No hay más que recordar al apocado Luis XVI en esta obra, o remontarnos al Bill Murray de Lost in Translation.

  La interpretación de los personajes encaja perfectamente en este sentido. Kirsten Dunst da la talla de manera sobresaliente presentándonos a una reina ingenua, cariñosa y simpática,  desbordada por el destino que le produce la costosa misión de dar a Francia un heredero. La replica la da su marido, un pusilánime y hermético Luis XVI, interpretado excelentemente por Jason Swatzman.

  En cuanto a la ambientación de la obra –es el período en que se produce la Revolución francesa-, Coppola no menciona ni para bien ni para mal el contexto político. Simplemente se sirve de él para mostrarnos un ejercicio de estilo, por lo que no escatima detalles a la hora de presentarnos el lujo: nos muestra con gran ampulosidad los vestidos, peinados y maquillajes de la época.  La película que se cuenta, si no es por esos detalles de exhibición temporal, podría haber sido perfectamente la de una adolescente caprichosa del siglo XXI ambientada en Beverly Hills. “Se ve todo desde el punto de vista del mundo contemporáneo”, asegura la directora.

  El ejercicio de estilo al que se reduce la obra tiene, pues, un poso onírico; viñetas de factura videoclipera con tendencia a una contemplación más vacua que reflexiva, que gustara a un espectador que busque una gradación afectada, íntima y poética. Generalmente, el tipo de público al que van dirigidas las obras de Coppola hija suelen ser intelectuales algo snobs.

  Otra de las razones por las que puede gustar, o no, es por su arriesgada banda sonora. El crítico de El País, Javier Ocaña la ha catalogado de “una compleja sinfonía pop”. Y es que, hay que decir que Sofía Coppola es una gran consumidora de música y en esta obra convierte la banda sonora en una eficaz arma narrativa con un sello muy personal. En ella se combinan piezas clásicas con música de grupos de referencia electrónica como Air y Aphex Twin, o de bandas  indies como The Strokes y The Cure. El resultado final, aparte de anacrónico, es cuanto menos llamativo.

  Una de las escenas más destacables en ese sentido es cuando se produce la fiesta de máscaras al son del Hong Kong Garden de Siouxie & the Banshees, banda post-punk con tintes góticos.

  En resumen, una película apta para aquellos que se recreen en la contemplación poética que hace Coppola de su visión personal sobre Maria Antonieta, otro personaje con ganas de libertad que choca contra el mundo.

 

29/01/2007 22:59 Autor: undivanparalaconversacion. Enlace permanente. Tema: Cine Hay 2 comentarios.


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